viernes, 1 de febrero de 2013

Abrigadit+s

El otro día estábamos -en nuestro pequeño grupo de trabajo- intentando ponernos de acuerdo para encontrar una imagen que representara nuestros sentimientos ante lo que significan para nosotros y nosotras los Encuentros de Educación para la Participación.
Maite, que -no se sabe muy bien- es  una costurera que hace animación social, o una animadora social que cose, o una costurera social  muy animada... propuso la imagen de un abrigo.
Yo, que -modestia aparte- desde mis tiempos como animador turístico he sido bueno para los dibujos y la rotulación, tracé en la cartulina la silueta de un abrigo como "los de antes", con buen cuello, buenos puños y una larga botonadura que casi parecía de sotana.
Luego, Pedro, que es un tío con estilo, "fashion" que se dice ahora, se encargó de dibujarle un forro a cuadros, para mejorar la imagen.
El abrigo representaba el calorcito de la cohesión, del refuerzo que supone encontrarnos -libre y voluntariamente- entre iguales (educador+s, animador+s, dinamizador+s sociales...) a compartir experiencias y sueños, a aprender unos de otras, a sentirnos parte de ese movimiento imparable que va a transformar el mundo, que ya lo está haciendo cada día. Porque eso sentimos que son -al menos para nosotras y nosotros- los Encuentros de Educación para la Participación.
Pero, más allá del simbolismo general, necesitábamos llenar nuestro abrigo de mensajes concretos, de las ideas que resumían nuestros sentimientos comunes, porque así era el juego.
Total que, tras darle algunas vueltas, optamos por "costumizar" nuestro abrigo y mestizarlo con uno de esos calendarios llenos de ventanitas que -en nuestra infancia más o menos lejana- abríamos cada mañana cuando se acercaba la navidad, y así nació el "Abriguito de Adviento".
Lo llenamos de bolsillos, repletos de mensajes, y de notas pegadas que debían abrir y desvelar nuestros compañeros y compañeras de taller.
Alguien propuso separar los mensajes que hablaban de sentimientos positivos (esperanza, afectos, pertenencia, aprendizajes, disfrute...) de aquellos otros que se referían a sentimientos negativos (rabia, frustración, incertidumbre, cabreo, cansancio...), pero, tras considerarlo, convinimos en que esos sentimientos están mezclados en nuestras vidas y que, a menudo, los que parecen "negativos" se convierten en motores de cambios, en generadores de nuevas alternativas y respuestas, los obstáculos aparentes se demuestran oportunidades. Así que los revolvimos repartiéndolos aleatoriamente por nuestro abrigo.
Traigo hoy aquí esta anécdota mínima porque -precisamente con la que está cayendo- creo que necesitamos más que nunca los abrigos colectivos, el calor de los abrazos, la fuerza del grupo y del apoyo mutuo, y me apetecía recordar aquél momento que compartimos en el camino hacia el VII Encuentro de Educación para la Participación.

6 comentarios:

  1. Un placer haber participado de la idea de ese abrigo y me hubierais abrigado con vuestro abrigo de sabiduría grupal

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    1. Jesús, el placer fue muto y un gustazo conocerte y compartir abrigo. Un abrazote

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  2. Curioseando en la etimología, me encuentro con que "abrigo", del latín apricus, es un lugar expuesto al sol...me parece muy hermoso que en este camino de incertidumbre en el que hay tanto que desaprender, deconstruir y desmontar, el no lugar esté lleno de luz y de calor.
    Un abrazo Fer, qué guapo eres!!

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    1. Tu si que eres guapa! Y muy abrigadita y soleada! Un besote grande.

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  3. A las nueve de la mañana, enmpiezo la semana con una sonrisa. Gracias, Fernanado.

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    1. No sabes como me alegro, Pedro, de contribuir a un lunes sonriente. Un fuerte abrazo

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