"Perdone que le moleste, Don José, solamente quería estrechar su mano y decirle cuanto le admiro."Había ensayado muchas veces la frase con la que iba a abordarle cuando me encontrara con él. Porque tenía esa fantasía, que algún día, en algún aeropuerto, le vería a lo lejos, y, superando la timidez, sería capaz de acercarme a saludarle.
Mi admiración nació con "La balsa de piedra", a la que llegué por casualidad y que me fascinó desde la primera página, cuando comienza a abrirse aquella grieta en los Pirineos.
Entonces busqué con avidez sus otros libros, el "Ensayo sobre la ceguera", "Todos los nombres"... y seguí fascinado.
Eran sus palabras, tejidas de aquella manera singular, tan cercana y directa, pero también sus historias, inquietantes, llenas de interrogantes para el pensamiento y de ternura para el corazón.
No siempre era fácil leerle, había que hacerlo despacio, saboreando las palabras, desvelándolas una a una, como quien deshace una madeja.
Sus novelas han sido buenas compañeras para mi, hasta la última, "Caín" que me reconcilió con el malo por antonomasia.
Pero más allá de su literatura, admiraba su compromiso con la construcción de un mundo mejor, su palabra limpia, su presencia generosa allí donde fuera necesario denunciar la injusticia, su pensamiento siempre crítico, que no hacía componendas con las incoherencias de "los nuestros".
Y todo eso con la libertad, la irreverencia y la sencillez de los grandes maestros.
Creo que por eso le odiaban tanto, por eso se han despachado con toda su mala baba el diario del Vaticano, l'Osservatore Romano, y otros medios reaccionarios. Por eso son tan poco creibles otros elogios postumos (de alguien a quien Saramago definió diciendo: "no es estúpido, pero se esfuerza mucho por parecerlo").
Creo que a él le hubieran divertido mucho estas reacciones.
Estos días, he leido -y he escrito- muchas veces la palabra gracias.
Gracias por una vida tan generosa.
Traigo aquí un video hermoso, en el que se unen una vieja canción que siempre me emociona y la imagen sencilla de este maestro que se nos ha ido.

