viernes, 20 de noviembre de 2009

La Participación (Ciudadana) en Tiempos Difíciles

Hace algunos días, tras un coloquio sobre la Participación Ciudadana con un grupo de concejales y concejalas de una hermosa ciudad, una de ellas me reprochaba que se "lo había puesto todo muy negro".
Tal vez sea cierto. Llevo una larga temporada debatiéndome en medio de aquél dilema gramsciano que hablaba del "pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad".
En fin, que me cuesta -un güevo- ser optimista.
Miro a la situación de una gran parte del tejido asociativo de nuestras ciudades, a la precariedad en la que se desenvuelven la inmensa mayoría de las pequeñas y medianas organizaciones solidarias (por no hablar de los problemas de "las grandes", que no son moco de pavo), a sus problemas de participación interna (son muy pocas personas las que las sostienen), a sus carencias en la comunicación social, a sus dificultades para hacer "sostenibles" sus organizaciones (lastradas por una perversa dependencia institucional)...
Miro a la atonía social generalizada, al individualismo y la individualización (que no "personalización") galopante, o sease, al aislamiento de un montón de gente en su micro-espacio físico o virtual. Pasando de todo.
Vivimos en una sociedad de derechos, pero no deberes. Las gentes no nos sentimos corresponsables de lo que ocurre en nuestro entorno. Para eso votamos cada cuatro años y delegamos toda nuestra responsabilidad en quienes salen elegidos. No queremos saber más nada.
En fin, abro el foco para mirar a este mundo loco, en el que lejos de enfrentar con decisión los retos y problemas (gordos) que tenemos y se nos vienen encima, parecemos huir hacia delante, hacia no se sabe qué ni donde. Y, como dicen en Cuba: "tanto me da Juana, como su hermana". Todo nos da lo mismo.
No es para ponerse a dar saltos de alegría.
Eso no quita el optimismo... de la voluntad.
Hoy, más que nunca, es necesario pelear por cambiar las cosas. Aunque no sepamos muy bien qué hacer ni cómo hacerlo.
El futuro de la Participación Ciudadana, de los movimientos sociales, de las asociaciones y organizaciones solidarias... ¿quien lo conoce? Vete a saber.
Pocas cosas estan claras.
Una de ellas, en relación a la Participación Ciudadana, es quizás la mejor estrategia para impulsarla en estos tiempos difíciles: fomentar el encuentro de las personas, el pensamiento colectivo, la expresión libre (y creativa), que la gente hable (y nos escuchemos), fomentar la construcción colectiva de los nuevos sueños, de los nuevos modelos y las nuevas formas de participación y organización social.
(La foto es de PictFactory)